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El Hombre que tardo 13 años en construir el arca de NOE vida real el barco gigantesco IMAGENES


El único obstáculo para lograr su objetivo es la financiación, ya que necesita 1,3 millones de dólares extra para equipar la embarcación con remolcadores, pues la nave carece de motor.

El empresario neerlandés Johan Huibers, que en 2012 construyó una réplica a tamaño real del Arca de Noé basándose en la descripción que figura en la Biblia, tiene planeado que esta embarcación navegue por las aguas de Israel, según lo reveló recientemente en una entrevista con la Jewish Telegraphic Agency.

“Mi destino preferido para el arca es Israel”, afirma Huibers, de 60 años, que admite que su amor por el país hebreo y sus gentes fue una de las razones por las que recaudó alrededor de 5 millones de dólares para llevar a cabo este proyecto. “No obedecen, hacen lo que quieren, conducen como locos, empujan mientras esperan en la cola y no escuchan a nadie. Igual que yo”, dijo el empresario neerlandés sobre el pueblo israelí.

Huibers asegura que hace seis años ya quería llevar la nave bíblica a Israel porque “se trata de una copia del barco de Dios” y “solo tiene sentido llevarlo a la tierra de Dios”, si bien los incendios ocurridos en este país hicieron imposible su empresa. Asimismo, explicó que en la actualidad el único obstáculo para realizar dicho sueño es de tipo financiero, pues necesita aproximadamente otros 1,3 millones de dólares para que la embarcación llegue al país hebrero, ya que el arca no tiene motor y necesita alquilar remolcadores.

La idea de construir la embarcación, que mide 118 metros de largo, 22 de alto y 10 de grosor, se le ocurrió al empresario un día que leía a sus hijos el pasaje bíblico del Arca de Noe en 1993. Según Huibers, la nave vio la luz tras cuatro años de trabajo y tiene capacidad para albergar un número limitado de animales, si bien no tiene la intención de hacerlos navegar. En la actualidad el arca se encuentra anclada en la localidad de Krimpen aan den Ijssel (Países Bajos), a las orillas del río Mosa, donde se ha convertido en un atractivo turístico.

Su creador asegura que la finalidad de este proyecto es “mostrarle a la gente que Dios existe” y advertirles de que “estamos viviendo en el fin de los tiempos […] debido al calentamiento global, el aumento del nivel del mar, los incendios”, aunque la mayoría de gente lo ignora. Por último, recalcó que el objetivo de este arca no es salvar a su familia o a sí mismo, sino concienciar a la gente de un peligro real.